Qué es la alta sensibilidad

La alta sensibilidad

La alta sensibilidad es un rasgo por el cual ciertas áreas del cerebro de una persona relacionadas con el sistema nervioso están más desarrolladas, implicando que dicha persona sea capaz de captar un mayor volumen de estímulos del entorno.

¿Qué puede conllevar este mayor volumen de información? En primer lugar, puede implicar una mayor empatía emocional, mayor capacidad de identificar moldes, detalles y sutilezas, así como una emocionalidad más intensa. Sin embargo, también necesitará más tiempo para procesar toda esa información así como evitar el exceso de dicha exposición. Debido a todo lo anterior, es habitual que necesite más tiempo para tomar decisiones y  necesito descansar con más frecuencia. Saber identificar límites personales y conocerse es clave porque una gestión inadecuada de dicho mayor volumen puede provocar también saturación, agotamiento, etc.

Se trata de un rasgo innato y, en diferente grado y medida, afecta al 15%-20% de la población, con independencia de su sexo. El resto de la población no significa que no sea “sensible”, sino que, sencillamente, su sistema nervioso no capta ese volumen elevado de información y por tanto su umbral de percepción es menor.

En este apartado hemos incluido los rasgos básicos de la alta sensibilidad así como lo hemos querido diferenciar de lo que no es alta sensibilidad, pese a mostrar algunas manifestaciones parecidas. Para una información más detallada a modo de diccionario, también puedes visitar nuestro glosario de términos sobre la alta sensibilidad.

Los rasgos de la alta sensibilidad

Según la psicóloga Elaine Aaron, toda persona altamente sensible (PAS) manifiesta, en mayor o menor medida, estas cuatro cualidades:

  1. Procesar toda la información de manera profunda (“pensar mucho las cosas”, difícil tomar decisiones).
  2. Sobreestimulación y activación por exceso de estímulos (“demasiado ruido”, “demasiada gente”, etc.).
  3. Manifestar una reacción emocional y capacidad de sentir empatía emocional.
  4. Elevada sensibilidad sensorial y captación de sutilezas.

Como consecuencia de los puntos anteriores, en muchas personas altamente sensibles pueden llegar a producirse estar circunstancias en su día a día:

– Ser conscientes de sutilezas, detalles y, por tanto, de pequeños cambios en el entorno.
– Dificultad en la toma de decisiones ya que se sopera cada consecuencia.
– Necesitar, y disfrutar, de estar a solas con frecuencia.
– Facilidad para imaginar, proyectar e incluso enamorarse.
– Tener un universo interior muy rico y complejo.
– Ver con rapidez moldes y conexiones.
– Ser una persona perfeccionista, detallista y observadora.
– Sobresaltarse con frecuencia.
– Manifestar cierta espiritualidad.
– Se puede conmover con facilidad ante con manifestaciones artísticas: música, cine, pintura…
– Ser consciente constantemente de estímulos como ruidos, olores, texturas, temperaturas…

A partir de los cuatros características principales. la alta sensibilidad admite grados y umbrales. En definitiva, no se trata de una pieza rígida de rompecabezas en la que debes encajar según un arquetipo. Al final, se trata de un rasgo innato que se reproduce de forma unipersonal en cada PAS, según su bagaje, experiencia vital, etc.

Qué no es la alta sensibilidad

La alta sensibilidad NO es un defecto o minusvalía NI es una enfermedad.

Tampoco debe ser confundida la alta sensibilidad con la hipersensibilidad, el síndrome de Asperger, trastornos como TDA, TDAH, etc.  ya que todos son conceptos diferentes entre sí. Con el fin de ayudarte a diferenciarlo, los hemos incluido todos también en el glosario de términos en esta misma web.